¿Qué está sucediendo con la ciencia y la tecnología chilena?

Debido a los acontecimientos de los últimos días, entre los que se cuentan la renuncia del Presidente de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) y la protesta de los científicos chilenos en varias ciudades del país, es que publicamos una edición especial de Los científicos responden dedicada a este tema.

En esta ocasión, Danilo nos hace la siguiente pregunta, respondida por Raimundo Roberts, Periodista Científico: ¿Qué esta sucediendo con la ciencia y tecnología chilena? y más concretamente, con los científicos y técnicos que hoy en día pienso que tienen todo para crear invenciones y estudios nuevos. Al menos como ciudadano chileno, siempre he visto cómo la propia cultura chilena es desvalorizada y con ello la ciencia pasa a estar en segundo plano. La ciencia es parte de la cultura y esta muy ligada con el arte. Me es muy difícil pensar que realmente no sea una prioridad incentivar al estudio y creación de nuevas tecnologías y formas de arte chilenos.

Respuesta:

protesta científicos

Foto: Agencia UNO

¿Qué esta sucediendo con la ciencia y tecnología chilena? ¿Por qué no se le apoya como al resto de la cultura?

En lo más actual, esta semana se ha realizado una protesta por el bajo nivel de financiamiento de la ciencia básica chilena (principalmente los fondos que administra Conicyt) pero que no sólo reúne a los investigadores que postulan a estos fondos, sino también a aquellos investigadores que trabajan sin contrato, sin seguros ni previsión (tal como se hacía ciencia a principios del siglo XIX). Y también reúne a investigadores y otros ciudadanos que no aceptan que el sistema de gobierno chileno no tome en cuenta al conocimiento científico para sus políticas públicas o para apoyar el desarrollo económico.

Siendo un tema muy complejo, sólo daré pinceladas de las principales complicaciones de nuestra ciencia:

Antes que nada, la ciencia forma parte de la cultura, pero no es una manifestación cultural solamente. Por eso, creo, no se le considera como “cultura” en su acepción tradicional, y para muchas actividades humanas el método científico es una parte de su funcionamiento, aún cuando no se le llame ciencia. Además de ser una manifestación cultural, la ciencia es una herramienta para solucionar problemas (de políticas públicas, por ejemplo) y para crear objetos de uso masivo (como teléfonos, ropa, papel y todo lo que nos rodea).

Esto significa que:

1.- La ciencia le sirve a las personas para tener mejor salud, mejores carreteras, menos polución, menos grasa en el cuerpo. Esto, porque para tomar decisiones que tengan resultados positivos, se necesita saber cómo funciona la realidad para poder intervenir a favor de la naturaleza y los seres humanos (políticas públicas basadas en información científica).

Esta pieza no está desarrollada en Chile, ya que no la hacen científicos de universidades, sino científicos que trabajan en agencias de calidad o centros de investigación de ministerios, con financiamiento público a largo plazo. ¿Por qué ahí? Porque no hay otra manera de garantizar que sus medidas tendrán como objetivo el bienestar de la población (lo que no se le puede pedir a una entidad privada) y que además la población tenga el derecho a fiscalizar sus acciones (lo cual tampoco puede pedírsele a un privado).

2.- Las políticas públicas de ciencia hecha en Chile sólo han desarrollado (y de forma muy restringida) un eslabón de la cadena de producción científica: la ciencia básica de excelencia. Sin los otros eslabones (que permiten apropiarse de ese conocimiento para convertirlo en alta tecnología chilena, por ejemplo) otros países o empresas aprovecharán ese conocimiento.

Además, al no desarrollar estos otros eslabones, la ciencia parece ser sólo un “pasatiempo caro” de mentes privilegiadas, y estas dos cosas juntas no son particularmente populares en ninguna parte del mundo, a excepción de Nerdlandia, que no existe.

Sólo como dato: las empresas transnacionales producen más del 50% de la ciencia que se hace en el mundo. Algo de productivo tiene, ¿no?

GMT

Fuente: La Tercera

3.- En sí, esta ciencia, la que busca encontrar lo desconocido, es muy buena en Chile y compite con cualquiera en el mundo. De hecho es la misma y tan buena como la que se hace en Europa. Sin embargo, su desarrollo requiere de equipamiento muy caro y sin ese equipamiento, hay que ir a hacer los estudios en el exterior. Y donde se produce la investigación, es donde queda el conocimiento.

Se parece al fútbol: los científicos no tienen estadios (equipos de alto nivel) y tienen que ir a jugar a otros países donde sí los tienen. Sin embargo, a los futbolistas les pagan sumas siderales por su producción. En el caso de los científicos, muchas veces son los países de origen como Chile los que pagan para utilizar los equipos. No estoy hablando de las becas de doctorado solamente, sino de la colaboración con laboratorios de otros países por la falta de equipamiento y, como en el caso de la ciencia los resultados de los experimentos son lo importante, no es trivial dónde se realicen las investigaciones.

En resumen: si no se construyen herramientas (financiamiento de equipos, laboratorios públicos, fondos de inversión para empresas tecnológicas chilenas, etc.) que puedan aprovechar el conocimiento científico local, sus resultados se escurren hacia quienes sí saben aprovecharlos (europeos, norteamericanos, asiáticos, empresas transnacionales, etc.).

El gobierno sí ha creado programas como Start-Up, premiado y copiado en varios países (donde emprendedores tienen financiamiento para poner en práctica nuevas ideas innovadoras) pero no tiene este programa una conexión con el desarrollo científico chileno. ¿Por qué? Pues por la falta de esos eslabones (que “malamente” describí antes).

¿Y por qué no dejar que la ciencia siga siendo como hasta ahora, una tarea de excelencia aislada de la economía? ¿Por qué no rendirse y asimilar todo lo que viene del extranjero?

¡Miles de razones! Tantas que resumiré con un ejemplo: los chilenos no tienen los mismos tipos de cáncer que los europeos o estadounidanses, pero tomamos los mismos medicamentos que toman ellos. ¿Nos hacen tan bien como a ellos? Pues parece que no. Si se investigan los tipos de cáncer que aparecen en Chile, tendremos información de cómo mejorar los tratamientos del cáncer e, incluso, de crear nuestras propias respuestas contra ellos. ¿Los va a financiar un privado? Difícil. Aunque en muchas partes del mundo así es, son las agencias estatales y los hospitales públicos los que tienen como misión mejorar la salud de la población.

Finalmente: el problema de Chile y su ciencia es que para desarrollarla se necesita de un Estado que pueda tomar decisiones y priorizar objetivos a largo plazo. Nuestro sistema está basado en que el estado provea de manera neutral (es decir, sin poder decidir por uno o por otro) para que los actores del mercado decidan qué quieren hacer.

En ciencia se necesita que el Estado invierta en procesos previos a los que son de interés del mercado. Hasta que el estado no pueda decidir si quiere invertir en investigación (por ejemplo marina o geológica), va a ser difícil que tengamos una ciencia chilena que sea aprovechada en Chile, tanto por las políticas públicas como por el mercado.

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