Infecciones de transmisión sexual, efectos de antioxidantes y el titilar de las estrellas

¿Cómo se originaron las infecciones de transmisión sexual? ¿Los antioxidantes sólo funcionan en células sanas? ¿Por qué titilan las estrellas? Estas son las preguntas que nos hicieron nuestros amigos y que esta semana fueron respondidas por los científicos Loreto Carvallo, Camila Flores y las integrantes de Star Tres Carolina Agurto, Karina Rojas y Javiera Rey. Los invitamos a revisarlas.

Phthirus-pubis

Phthirus pubis. Fotografía: David Scharf

Nicole de Santiago nos pregunta: ¿De donde se originaron las bacterias o los virus que provocan las ITS? ¿cómo mutaron? ¿cómo aparecieron?

Respuesta: Actualmente se conocen más de 25 agentes patógenos causantes de las ITS (infecciones de transmission sexual), entre bacterias, virus, protozoos, hongos y artrópodos. Entre las bacterias, por ejemplo, esta Neisseria gonorrhoeae (responsible de la gonorrhea) y Treponema pallidum (sífilis). En los virus encontramos a Virus herpes simple (herpes genital), Papilomavirus (cancer cervical) y VIH (infeccion por VIH y SIDA). Entre los protozoos esta Trichomonas vaginalis (vaginitis). En los hongos esta Candida (Vulvovaginitis). Y en artrópodos encontramos a Phthirus pubis (pediculosis púbica).

No hay una teoría sobre el origen particular de cada agente patógeno. Lo que sí sabemos es cuando fueron por primera vez descritos. Es así como la gonorrhea la encontramos en los tratados médicos de la China de hace más de 4500 años. La sífilis la encontramos presente en el código babilónico (2.250 A.C). También en los papiros egipcios y en el antiguo testamento ya se habla de estas enfermedades. Se cree que la sífilis y la gonorrhea fueron extendidas en el mundo mediante los viajes de Cristóbal Colón y otros marineros. En 1879, un médico alemán, Albert Neisser, identifica la bacteria Neisseria gonorrhoeae desde muestras de pacientes infectados. Treponema pallidum fue identificada en 1905, por los científicos alemanes Erich Hoffmann y Fritz Schaudinn. Con respecto al VIH, VIH-1 y VIH-2, se originan a partir del virus de inmunodeficiencia de simios (SIV) que viven en África. La fuente del VIH-1 fue un chimpancé en África Central y el VIH-2 proviene de África Occidental. Cómo y cuándo el virus cruzó la barrera de las especies, sigue siendo un tema de hipótesis. La explicación actual consiste en que la epidemia tuvo su origen en un chimpancé que tenía el virus y la sangre de este tuvo contacto con las personas, posiblemente durante la cacería de monos en los años 1930. Loreto Carvallo.


Katherinne de Temuco nos pregunta: ¿Los antioxidantes solo funcionan en las células sanas? ¿Qué efecto podrian tener con las células malas, por ejemplo, en neoplasia?

Respuesta: Los antioxidantes son compuestos químicos que previenen la oxidación de otras moléculas, por ejemplo, interactúan con los radicales libres y los neutralizan, protegiendo al cuerpo del daño causado por ellos. El cuerpo produce antioxidantes, pero también requiere antioxidantes de fuentes externas tales como los provenientes de la dieta. Algunos ejemplos de antioxidantes presentes en frutas, verduras y cereales son: betacaroteno, vitamina A, C y E [1].

Los radicales libres, como por ejemplo ROS (especies reactivas de oxígeno) son compuestos químicos que se forman de manera natural en el cuerpo. Sin embargo, en concentraciones altas, pueden dañar tejidos y componentes celulares tales como ADN, proteínas y membranas celulares [2].
El cáncer figura como una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial. Se ha visto que la producción de radicales libres en distintos grados permiten a las células malignas hacer metástasis y contribuyen al desarrollo tumoral. En relación a esto, se ha postulado el uso de antioxidantes como estrategia terapéutica y preventiva para atenuar el efecto del estrés oxidativo generado por los radicales libres y por tanto para combatir el cáncer [3]. Sin embargo diversos estudios que se han efectuado, donde se utilizan antioxidantes como suplementos para tratar el cáncer, muestran resultados variados, tanto positivos como negativos [2,4,5,6]. En recientes estudios animales y ensayos clínicos en humanos, se ha visto que en pacientes con cáncer los antioxidantes no contribuyen en la mejora del paciente, incluso en variados casos se acelera la progresión de algunos tipos de cáncer [7,8,9]

Por lo tanto se necesita seguir indagando para evaluar el rol de los antioxidantes en el cáncer y ver bajo qué condición pueden tener un efecto negativo o positivo en células neoplásicas o malignas. Es importante determinar los beneficios o daños que pueda tener el tratamiento con antioxidantes como terapia durante el tratamiento del cáncer. Camila Flores

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Imagen: Star Tres

Giuliana de Santiago nos pregunta: ¿Por qué titilan las estrellas?

Respuesta: Al observar el cielo desde la superficie de nuestro planeta, la luz de las estrellas no sólo debe atravesar enormes distancias para llegar a nuestros ojos. También debe atravesar una gran capa de aire que conocemos como “atmósfera”.
Este volumen de aire no se encuentra fijo sobre nosotros, sino que está en un movimiento constante, generando lo que llamamos “turbulencia”. Mientras más cerca del horizonte observemos, mayor es la capa atmosférica y mayor la turbulencia (un esquema simplificado de esto se muestra en la imagen). La turbulencia atmosférica hace que la onda de luz cambie su dirección: este fenómeno se conoce como refracción. Como consecuencia, desde nuestro punto de vista, vemos la luz de una estrella cambiando muy levemente su ubicación de un momento a otro, y esto es lo que entendemos como titileo.

Pero, ¿por qué los planetas o la Luna no titilan? La verdad es que todos estos objetos que se encuentran fuera de nuestra atmósfera titilan, pero en distintas cantidades. La diferencia es que, las estrellas están tan tan lejos, que desde la Tierra las vemos sólo como un punto. Este punto se va a ver mucho más afectado por la turbulencia atmosférica, y veremos que titila más.

Por otro lado, los planetas del Sistema Solar están mucho más cerca que las estrellas. Con un telescopio pequeño, podríamos ver algunos de ellos como discos (por ejemplo Júpiter o Saturno). Aunque nuestros ojos no son capaces de resolverlos de la misma forma que un telescopio, desde nuestra perspectiva los planetas reflejan la luz en una superficie más extendida, y no un punto como las estrellas. Esto hace que los veamos mucho más estables, como si no titilaran. El efecto de titileo es mucho menor aún al observar la Luna, que sí podemos ver claramente como un disco con nuestros ojos. Carolina Agurto, Karina Rojas y Javiera Rey


Loreto Carvallo es Dra. en Ciencias Biológicas en Albert Einstein College of Medicine, New York. Camila Flores es Ingeniera en Biotecnología de la Universidad de Chile. Carolina Agurto, Karina Rojas y Javiera Rey son Astrónomas de la Universidad de Valparaíso, estudiantes de doctorado e integrantes de Star Tres

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