Alex León Imbarach, Magíster en Neurociencias y Otorrinolaringólogo: “Cuando tú haces algo con pasión, tu vida se ajusta a la felicidad de hacer lo que realmente quieres hacer”

26 de junio de 2013

Alex León Imbarach es médico otorrinolaringólogo de la Universidad de Chile. Nacido en Llay-Llay y egresado de un colegio en San Felipe, Alex soñó siempre con dedicarse al estudio de la conducta animal. Luego de una larga vuelta por la medicina, al fin está cumpliendo con su sueño de infancia. Los invitamos a conocer su historia en esta entrevista.

Por Javiera Castro

¿Cómo un médico con especialidad en otorrinolaringología se convirtió en científico?

Alex 1Bueno, yo soy provinciano, nacido y criado en Llay-Llay, en la Quinta Región. Estudié en un colegio de San Felipe y entré a la Universidad de Chile por gusto, porque eso era lo que quería hacer. Me fue muy bien, tuve un muy buen puntaje e incluso pude hacer altiro la beca de otorrino, no tuve que ir de general de zona. Después de eso ya me dediqué a trabajar, pero honestamente, desde el principio, siempre me gustó la idea de ser científico, nunca quise ser médico. Yo fui muy enfermizo cuando niño y odiaba los hospitales. Incluso cuando hacíamos biología en el colegio, cuando llegaba el tema de los sistemas de órganos, era fome. En cambio, cuando hablaban de las gimnospermas, las angiospermas, las coníferas, eso era mi pasión, realmente era mucho más entretenido para mí. Cuando niño me devoraba los Fauna, una enciclopedia de Félix Rodríguez de la Fuente, que era un etólogo español. Me fascinaban muchas cosas de ese libro. Me acuerdo que había muchos dibujos en tinta china y yo los reproducía, porque me gustaba dibujar. Después salía a dármelas de naturalista allá en el campo en Llay-Llay. Me perdía en los cerros y dibujaba desde bichos hasta flores. Era bueno para el dibujo y también era cazador. A mi papá le gustaba cazar y a mí, como niño, me llevaban y me pasaban un rifle a postones. Me acuerdo que pasaba horas esperando y mirando por mi mira telescópica los ratoncitos que salían de las cuevitas, se asomaban y volvían a entrar. Después le perdí el gusto y no iba por cazar, sino que era por observarlos. Entonces empecé a tener esa pasión. Esperaba el fin de semana para ver los documentales, porque en esa época no existía el Discovery Channel ni el Animal Planet. Yo tenía muy definido en cuarto medio que quería ser etólogo. Había leído sobre Konrad Lorenz y traté de explicarle a mi papá, que era camionero, que Konrad Lorenz era Premio Nobel y era etólogo y no entendía de qué le estaba hablando.

Con este gusto por la etología, ¿cómo terminaste estudiando medicina?

La primera vez que di la prueba no me fue muy bien. Me fue muy mal en matemáticas, tenía muchos problemas con esa materia. Entonces, esa vez no postulé a nada, hice un preuniversitario y empecé a averiguar más sobre el tema de la etología, hasta que llegué a la malla curricular de Licenciatura en Biología en la (Universidad de) Chile. Había entendido que tenía que ser Licenciado en Biología, luego probablemente hacer Zoología y quizás ser etólogo. La malla curricular de esa carrera tenía 4 cálculos y álgebra. Yo tenía terror, te juro que era casi una fobia que le tenía a la matemática y sentí que si fracasaba en eso no iba a tener el apoyo de mi papá. En cambio, Medicina en la Chile tiene solamente un año de matemática y el resto puras cosas que yo consideraba que eran abordables por mí. Cuando di por segunda vez la prueba tuve un puntaje muy bueno, pero mi papá no entendía el concepto de Licenciatura en Biología. Pensaba que yo iba a ser profesor básico y le horrorizó que con 800 puntos en biología fuera profesor. Se generó una discusión y al final opté por lo que era más cómodo y más fácil, que era estudiar medicina, pero realmente no tenía ninguna pasión por eso. Te reconozco sí que durante la carrera me empezó a gustar, por toda esta cosa medio detectivesca, cuando tienes ciertos síntomas, cierta historia y vas adivinando. Pero sinceramente, la pasión siempre estuvo en las ciencias. Siempre me sentí huérfano de no haber podido hacer algo con eso.

¿Por qué elegiste la beca de Otorrinolaringología?

Siempre me gustó la idea de la comunicación animal, del lenguaje o posible lenguaje. Yo sé que el tema de los delfines por ejemplo, es como una caricatura, que a todos les gustan porque son lindos. Pero yo pensaba en estudiar el cerebro de los delfines. No quería verlos cantando, sino que quería saber cómo funcionaba su cerebro, si era posible que fuera un lenguaje lo que ellos tenían. También me imaginaba trabajando con primates en el tema del lenguaje. Siempre me imaginaba en Borneo viendo orangutanes. Aparte de la aventura y estar en contacto con la naturaleza, que era una cosa a la que no quería renunciar, yo me imaginaba llevándolo al método científico, no estar solamente haciendo trekking sino que estar ahí colectando datos e imaginándome en el laboratorio analizándolos. Me proyectaba haciendo eso. La beca de otorrino fue porque en esa época tenía problemas familiares y quise elegir algo que fuera más corto. Me gustaba mucho la endocrinología y me iba muy bien en medicina interna, pero al final entre estas decisiones de tipo familiar y de conveniencia, pensé que por lo menos si me metía a otorrino iba a conocer más de la biología de la audición y del lenguaje.

Y podías abordar por ese lado lo que te gustaba a ti

Alex 4Sí, de alguna forma. Cuando me metí a otorrino fue un poco difícil la decisión, y fue más terrible aún cuando ya estando en el (Hospital) Barros Luco me di cuenta que otorrino era operar, operar y operar. Eso era un mundo para mi gusto un poco más frívolo del que yo me había imaginado, porque, y que me perdonen mis colegas otorrinos, es muy poco científico. En esos tres años tuve una crisis fuerte y más cuando ya me puse a trabajar en San Felipe, a pesar de mi vocación social y de mi buena relación con mis pacientes. De hecho, mi esposa me decía “tienes que hacer algo, porque tú te vas a morir si sigues así”. Ahí fue cuando me obsesioné con el tema del tinnitus, el ruido fantasma que siente el 1% de la población mundial. Se supone que eso tiene que ver no con un problema específico del Aparato de Corti, sino con los circuitos neuronales, con la conexión con el cerebro. Entonces empecé a leer sobre el tema, empecé a alucinar, hasta que en un congreso al que fui, escuché a un colega otorrino que hace investigación básica, Juan Cristóbal Mass. El hizo una charla sobre biología molecular, sobre regeneración de células ciliadas con virus, a los cuales les sacan los genes, les ponen los genes que ellos quieren y pueden usarlos como verdaderas agujas hipodérmicas para inyectar los genes deseados para que estas células se transformen desde células de sostén a células ciliadas. Lo encontré genial y me dije “hay gente que está haciendo investigación básica dentro de otorrinolaringología y esto va a tener una repercusión claramente en el futuro para solucionar el problema de la audición”. Para mí fue genial sentir eso, que había un espacio. Cuado tú llevas 9 años trabajando, con 3 hijos, con señora, con deudas, es difícil pensar en volver a estudiar, pero estaba en un estado de ánimo tal en ese momento, que me dije “tengo que hacer esto”, y como tuve la aprobación de mi señora, me tiré.

¿Así entraste a la carrera científica?
Sí. Hice un curso en la (Universidad de) Chile, un seminario bibliográfico de postgrado sobre biología de la audición en mamíferos. Me fui a probar, ver si me gustaba, si realmente tenía dedos para el piano. Yo sentía que ya no tenía la memoria de antes ni la brillantez de antes. Hice dos seminarios y me fue bien, fui bien evaluado. Entonces me dije “sí, sí puedo, todavía tengo cerebro”. No me atreví a meterme a un doctorado, así que me metí a hacer el Magíster de Neurociencia. Eso se acercaba mucho más al sueño antiguo que yo ya había olvidado, toda esta cosa de ser etólogo, de volver al comportamiento animal o al sonido y el lenguaje. Lo veía como muy lejano pero me di cuenta que la línea de investigación de un científico de la Chile, Paul Délano, me acercaba un poco a ese mundo y me metí al magíster. Me acuerdo que me entrevistó el fallecido Dr. Archibaldo Donoso y Pedro Maldonado para el examen de ingreso. No sé qué habrá leído Pedro Maldonado en mi curriculum pero me acuerdo que lo primero que me dijo fue si yo quería hacer un magíster para ser un otorrino que tenga un plus o porque me gustaba la ciencia. Y honestamente, yo me estaba metiendo por eso último. La mayoría de la gente, cuando supo que yo iba a bajar mis horas en el hospital, me dijo “ah tú vas a hacer un curso de especialización para ser un otorrino más top” y la verdad es que no, yo me iba a pegar una inmersión en un mundo nerd, esa era mi intención claramente. Es bonito que la investigación básica termine dándole frutos a algo práctico como la medicina. El implante coclear es un gran ejemplo, tiene un impacto social importantísimo y está solucionando la patología congénita más frecuente, que es la sordera en la población. Es muy hermoso eso, pero el interés de un otorrino que trabaja en el mundo es operar y no solo ganar plata sino dar soluciones, pero dar soluciones que tienen que ver con la contingencia. Yo siento que la ciencia siempre es soñar un poco, es práctica pero también es soñar, es proyectar, porque tienes que romper barreras.

¿Es como correr un riesgo quizás?, puedes llegar como no llegar

Sí, bueno, ese era uno de mis terrores. Si te metes en una línea de investigación que nunca da frutos, tienes que justificarte con tu mujer y con tus hijos, porque estás sacrificando tiempo de ellos con ese afán. En el camino tomé un curso con el Dr. Germán Manríquez, donde se habló de evolución. Ese es un tema que siempre me gustó, que siempre me apasionó y que siento que es muy huérfano en medicina. Hubo un momento de ese curso en que Manríquez ofrece que alguien se haga cargo del tema de evolución en homínidos. Cuando yo me ofrecí automáticamente porque quería leer más sobre el tema, me acuerdo que mis compañeros me dijeron “¿estás loco?”. Yo me había sacado un 7 en mi exposición anterior, entonces era como suicida bajar mi nota. Pero yo estaba interesado realmente en el tema así que no quería renunciar por ese motivo a esa situación. La cosa es que estoy preparando mi seminario y él me avisa como dos semanas antes de que él tiene que irse a Arica a ver un tema de las momias chinchorro, por lo que no va a poder estar presente en el seminario. Pero me dice “no te preocupes, tengo un reemplazante que es el Dr. Carlos Valenzuela”. Para nosotros Carlos Valenzuela era un ícono del científico duro, del gallo crítico, del gallo que nos daba vuelta los conceptos. Al final el Dr. Valenzuela organizó ese seminario como un debate. Yo tenía que defender la teoría de que el desarrollo hacia la hominización fue por el desarrollo del cerebro y él iba a defender la posición de que el ensanchamiento de la pelvis fue lo que determinó que nosotros nos especiáramos hacia los homínidos. Fue épico ese seminario, me fue muy bien. El momento que uno se siente satisfecho de haber tomado esa decisión loca fue al final de ese curso, cuando Manríquez nos felicitó a todos como grupo. Me acuerdo que había psicólogos, psiquiatras y gallos muy inteligentes y yo me sentía tan inculto frente a ellos. Sentí que estaba en un mundo culturalmente diferente y sentí lo pobre que es culturalmente la medicina. Cuando tú te metes en la medicina contingente de hospital, como que te olvidas de ese lado humanista que tienen los psiquiatras por ejemplo, esa medicina no tan técnica sino proyectada hacia lo humano. Uno se olvida entre todos los deberes que tienes en el hospital, uno se aliena y se olvida que esta cuestión es para seres humanos. Bueno, Manríquez dijo ese día que nos felicitaba a todos como grupo y en especial a Alex León…y me nombra y yo, rojo, pero estaba igual emocionado. De hecho, yo pensé que me iba a hacer bolsa, pero parece ser que al menos como difusor de la ciencia funcioné en ese momento.

¿De qué se trató tu tesis de Magíster?

Alex 2Mi tesis fue en sistema eferente(1). Me entusiasmé tanto con el tema de evolución que en algún momento quise hacer algo con respecto a evolución y lenguaje, pero lo consulté con algunos padrinos que tenía yo acá, profesores que trabajan en la (Universidad de) Chile y encontraron que era un tema muy largo para hacerlo. Justo en ese tiempo había una oferta de una tesis en sistema eferente, que estaba en el contexto de un Fondecyt, en el laboratorio de Neurobiología de la Audición, de Paul Délano y Luis Robles. Este Fondecyt era de Paul exclusivamente y trataba de ver las modulaciones que se podían producir en el receptor, en la cóclea, desde la corteza cerebral. En el fondo, la idea era hacer estímulos auditivos y manipular la corteza, anestesiándola o enfriándola a través de un sistema novedoso que son los crioloops, pequeñas asas en miniatura con las que tú puedes congelar áreas específicas del cerebro. En el fondo, nuestro uso del crioloop era en tres tiempos: en el estado basal llegamos con la corteza sin enfriar, luego enfriándola y finalmente cuando se termina de enfriar, y medíamos si había recuperación de los potenciales y del comportamiento. Y efectivamente demostramos que había modulación de los potenciales manipulando la corteza, o sea que hay una comunicación permanente desde la corteza cerebral a través del sistema eferente

¿Ponen un tono, miden el potencial y manipulan la corteza?

Medimos el potencial compuesto del nervio auditivo y también la microfónica coclear(2). Era interesante, porque en la microinyección(3) siempre hay un daño neuronal. El crioloop te ofrece la posibilidad de que no hubiera daño neuronal. Además, cuando tú haces una lobotomía o una sección de un sistema de la corteza cerebral siempre hay compensaciones, o sea, hay otras áreas de la corteza que empiezan a modular este daño que tú hiciste. El crioloop tiene este atractivo que te evita el factor lesional en el experimento. Los resultados fueron bastante sorprendentes y, aparte de que me fue bien a mí, pudimos publicarlo en una revista importante, la Plos One. Yo me demoré en la tesis, tuve algunos atrasos que tuvieron que ver con toda esta dificultad de la vida familiar y compensar mi trabajo como otorrino, porque seguí trabajando como médico. Además tuve unas peleas que librar porque tuve que renunciar al hospital, ya que no me permitieron reducir mis horas. Fue realmente una época un poco dura. Entonces tuve un retraso, pero siento que el apoyo que tuve de Paul Délano fue fundamental y no sólo de Paul sino de todos los participantes en el laboratorio.

Tú has trabajado con vocalizaciones también, ¿no?

VocalChinchillaSí, ese es un trabajo que partió el año 2006 cuando hicimos el curso con Paul. Ellos estaban haciendo unos experimentos con Mario Penna que quedaron inconclusos, grabaciones de las vocalizaciones de las chinchillas. La chinchilla es un animal ideal para estudiar el oído. Tiene un oído medio, una bula muy grande que es fácil de abordar quirúrgicamente para colocar electrodos y hacer mediciones, pero además el rango auditivo es muy parecido al humano. Es una octava menos y una octava más que el humano, cuando los roedores en general tienden a ser más hacia las frecuencias más altas. Entonces tiene una cóclea muy similar a nosotros. Su rango auditivo está estudiado, su audiometría tipo está hecha, pero no están estudiados sus tonos vocales, si coinciden las frecuencias fundamentales(4) de estos bichos con la curva de mayor sensibilidad auditiva. Lo otro interesante es que la chinchilla rompió una teoría que hablaba de que la única especie que podía detectar fonemas era la humana. Las chinchillas también pueden hacer diferenciación de fonemas, lo que echa por tierra la teoría motora de la adquisición de lenguaje. Además, a nosotros nos interesaba tratar de capturar cuáles son las frecuencias fundamentales de las vocalizaciones, es como un estudio mixto entre neurobiólogos de la audición y neuroetólogos. Entonces estoy tratando de unir esos dos mundos. Es interesante cuando le cuento a mis amigos otorrinos lo que estoy haciendo, lo encuentran de lo más inútil. Pero a mí me encanta y yo creo que no es tan inútil. Es curioso esto de que los cerebros de animales que parecen más simples, como el de un roedor, ya pueden tener capacidades que nosotros consideramos como superiores. Eso te habla de como la evolución juega con estos elementos que están presentes y que en algún momento pueden ser un rasgo que haga la diferenciación en una especie. Es decir, un rasgo que ya se inventó milenios atrás puede ser reutilizado en una especie para un fin diferente, como puede ser un lenguaje elaborado como el nuestro.

¿En qué estás trabajando actualmente?

Sigo trabajando en eso, en el laboratorio en este momento vengo de voluntario dos veces a la semana, cuando hay necesidad de hacer abordajes. Como aprendí a hacer cirugías, ayudo en las cirugías en algunos experimentos y todavía estoy pendiente terminando el paper de las vocalizaciones de las chinchillas. Ese es mi afán en este momento, terminarlo de una vez por todas porque ha sido un poco lento. Sigo trabajado en San Felipe. Hubo un problema porque uno de los colegas del hospital se fue, así que cuando terminé mi tesis volví al hospital a trabajar con 22 horas y traté de mantener mi trabajo del laboratorio. Seguí trabajando con Paul, ya no con la presión de la tesis sino que solamente hincándole el diente al tema de las chinchillas, pero me di cuenta que era horroroso. En el hospital tú puedes decir que trabajas 22 horas, pero siempre hay una traqueotomía de urgencia, una complicación de un oído, por ejemplo, y tú tienes que responder, tienes que estar ahí. Yo siento que para poder ser científico tienes que tener un espacio “de ocio” para poder leer papers, para seguirte documentando y haciendo tus análisis también y tus experimentos. Entonces ha sido terrible para mí porque siento que por la responsabilidad médica tuve que dejar un poco atrás o disminuir mi dedicación al paper de las chinchillas y eso me ha significado que se me ha alargado mucho, realmente. Son días en que uno está trabajando hasta las 8 de la noche a veces, entre la consulta y el hospital, llegas muy agotado a la casa y no logras tener la concentración que tuve en esa época en que renuncié al hospital y que dediqué más tiempo para la tesis

¿Cómo compatibilizas con la familia? Con tu señora y tus hijos

Eso ha sido lo más difícil. De hecho en la época en que estaba en el magíster decía que a mis hijos los tenía como pantrucas, porque no los sacaba ni al sol. Ahí se generó una crisis familiar. Los tres primeros años casi no salíamos a pasear a ninguna parte, porque eran fines de semana que yo necesitaba. En la semana yo llegaba muerto y los fines de semana eran en los que yo me ponía a leer papers, así que prácticamente si salíamos era para dejarlos a ellos en un mall poco menos y yo quedarme leyendo en el auto los papers. Era una cosa que en algunos momentos llegaba a ese nivel. Entonces cuando ya salí de la tesis, la familia ya no estaba con la misma disposición como para aceptar que los fines de semana fueran sacrificados para yo leer. Hay un apoyo de la familia pero no es fácil. Yo siento que ellos fueron muy generosos los tres primeros años de la tesis. No hubo ningún reclamo, pero al final de ese período empezaron a haber algunos conflictos y realmente tanto mi señora como mis hijos lo resintieron. Así que los fines de semana son sagrados para ellos y en la semana tengo que arreglármelas de alguna forma para poder mantener esto. Para mí el día hermoso es el miércoles que estoy todo el día acá en la facultad. Entonces aprovecho de trabajar y leer papers lo que más pueda.

A futuro ¿como te ves? ¿Quieres seguir trabajando en ciencia, te gustaría dedicarle más tiempo quizás?

Alex 5Es súper difícil por mi edad. Yo tengo 43 años. Sé que he demostrado varias veces que a pesar de este aplanamiento científico que ocurre después de ser médico se logra retomar y si te pones a leer y te pones en contacto con amigos que son estimulantes es posible. Realmente hay grupos muy entretenidos. En el laboratorio trabajamos con un físico, un biólogo, Paul que es médico y el Dr. Robles que es ingeniero. Es un grupo multidisciplinario. Salen temas increíbles de discusión, realmente muy entretenidos. Yo siento que podría probablemente, pero ha sido tanto el cansancio este último tiempo y esta sensación de deuda de no hacer las cosas con eficiencia. Yo siento que un paper que demore tres años en escribirse es mucho y sobretodo cuando se supone que no es un tema muy complicado. También está el asunto económico de por medio, que no es menor. Tengo el deber de pagar una deuda hipotecaria, está la deuda del autito, todas esas cosas, así que familiarmente hemos tomado una decisión. Nos hemos puesto de acuerdo con mi señora en que vamos a vender unas tierras que tengo. Esas tierras para mí son una forma de mantenerme en contacto con la naturaleza. En mi parcela hacíamos cultivo orgánico, era muy feliz ahí, teníamos nuestros animales, y mi ceibo. Me costó mucho hacerlo crecer, porque es un lugar donde cae mucha helada. Entonces tuve que cuidar mi árbol poniendo verdaderas catedrales de invernaderos para poder sacarlo adelante y ahora es un tremendo árbol, es precioso. Renunciar a eso, no por lo material sino por esos lazos que tú vas creando con la tierra, da mucha pena. Pero créeme que estoy dispuesto incluso a hacer eso con tal de dejarme menos tiempo de medicina, tratar de tener menos necesidades económicas con tal de poder hacer más ciencia. Ese es mi afán en este momento, achicarme, tener una casa más chica, un lugar más fácil de manejar económicamente para poder ir al laboratorio. Y si yo pudiera dedicarme 100% a esto créeme que lo haría, pero realmente lo veo difícil porque mi hija mayor está en la enseñanza media, viene el tema de la educación superior, entonces las condiciones económicas se me pondrían muy difíciles si no logro hacer ese tipo de ajuste.

Suena a una decisión muy difícil de tomar, sacrificar tantas cosas.

Hay muchos colegas que pensaban que estaba loco. Mario Penna me decía que consideraba que yo era muy valiente. La mayoría de los estudiantes de medicina hace un magíster como el tramo corto de no ser general de zona. Yo me he ido al revés, remando contra la corriente, acercándome cada vez más a la ciencia y trabajando cada vez menos en medicina. No ha sido fácil y siento que en este momento estoy fallando tanto allá como acá. En el mundo de la medicina estoy fallando porque no estoy cumpliendo las metas, hay mucha gente que incluso me criticó cuando me fui del sistema público, amigos que me quieren mucho, que saben mi devoción por la gente. Porque para mí el servicio público es una cosa que tiene un valor, que me atrae mucho, que llena todos estos valores que tengo de entrega hacia la gente, sinceramente es algo que tiene que ver con el deber. Pero siento que lo que realmente me llena, lo que realmente me hace feliz es esto. Tengo también el deber con mi familia y tengo que privilegiar primero eso y ojalá lo mío. Como te digo, mi felicidad está en el laboratorio. Si tuviera que renunciar al laboratorio sería un sacrificio fuerte también. Sería un poco volver atrás, pero también tengo que ser honesto. Si yo no estoy siendo un aporte en el laboratorio no vale la pena que esté como un chiche, como una curiosidad, como el otorrino que quiso dejar de ser otorrino para ser científico. Yo no quiero eso para el laboratorio, quiero ser un aporte y eso me tiene un poquito estresado. Es una decisión vital, muy de vida y necesito clarificarlo en los próximos meses, en eso estoy.

Bueno Alex, para finalizar quizás haya gente que esté en la misma posición tuya, que por cosas de la vida terminó estudiando algo que no quería, ¿te gustaría darle algún consejo a esa gente desde tu experiencia?

Yo tengo una experiencia cercana ahora, del pololo de mi hija. Él dio la PSU, le fue muy bien, es muy inteligente, y es un apasionado de la ciencia. Cuando lo escucho hablar me proyecto mucho. Él habla más de temas de física, teoría cuántica y ese tipo de cosas que le gustan más que la biología. Él es un científico, habla como científico, se apasiona como científico, pero su padre pretendía y creía que él iba a estudiar ingeniería, y el mismo tenía sus dudas. Pero por la forma que yo lo escuché hablar lo aconsejé, le dije “no cometas el error que yo cometí, estudia lo que realmente te apasiona”. Cuando tú haces algo con pasión, tu vida se ajusta a la felicidad de hacer lo que realmente quieres hacer. El dinero realmente pasa a segundo plano. Tú puedes ganar mucha plata pero si no estás feliz en lo que estás haciendo, realmente eso te pasa la cuenta. La satisfacción fue ver que al final, a pesar de las presiones, el pololo de mi hija va a hacer Licenciatura en Química en la Chile, en la Facultad de Ciencias.

Le diste un empujoncito

No sé si fue un empujón pero me siento satisfecho de que haya optado por eso, porque tengo plena confianza en la creatividad y la inteligencia que él tiene, en que él si va a ser feliz. Creo que la ciencia, aunque está despreciada y está adquiriendo todo este concepto economicista, no debe perder la independencia, la libertad de creación. Puede ser que se haga ciencia con afanes de crear tecnología y crear bienes, pero no puede renunciar a este afán universal de explicarlo todo, de explicar de donde venimos. Por ejemplo, es bonito hacer una ciencia que te pueda permitir darle audición a los sordos, pero también es bonito entender. La ciencia te puede decir de donde vienes y también te puede dar pautas de hacia donde vas. Y llevarla solamente a intereses económicos privados me parece que es un camino absolutamente erróneo. Siento que la Chile es una isla donde todavía la ciencia se está haciendo con todos los fines que tiene que tener, con los más variados objetivos y direcciones. La ciencia no se puede limitar a condiciones o necesidades tecnológicas nada más. Esa es mi idea y en lo individual, ojalá que los niños o los jóvenes tengan esa pasión por desarrollar esa curiosidad que uno no tiene que dejar jamás. En el fondo uno es un curioso, quiere saber por qué son las cosas, por qué ocurren.


(1) Sistema eferente auditivo: se refiere a la inervación que recibe la cóclea desde el sistema nervioso central. Hasta hace poco se conocía solo el sistema Olivo-Coclear, que está en el tronco encefálico, especialmente el medial y conociéndose muy poco del sistema Olivo-Coclear lateral. Hay cada vez más evidencia de que el origen real de este sistema está en la corteza auditiva primaria. Nuestro experimento consistió en evaluar la posible influencia que tiene la corteza sobre el órgano receptor coclear, inhibiendo la corteza con dos métodos: enfriamiento reversible con cryoloops y (3) microinyección de lidocaína.  Medíamos cómo eran modificados los potenciales cocleares elicitados por sonidos tonales antes, durante y después de la inhibición de la corteza auditiva primaria y demostramos que efectivamente existían modulaciones.
 

Existen varios tipos de potenciales medibles en la cóclea: el Potencial Compuesto del Nervio Auditivo, que es la sumatoria de la actividad de las fibras nerviosas aferentes que emergen de la cóclea al SNC y la (2) Microfónica Coclear, que se origina por la diferencia de carga eléctrica a nivel de las células ciliadas, es decir, es propio de la actividad del órgano de Corti.

(4) Frecuencia Fundamental: las vocalizaciones de animales, incluyendo al ser humano, tienen ciertas caracteristicas acústicas tanto temporales (duración, número de intervalos de pulsos o sílabas , duración total del canto o vocalización), como características espectrales, es decir, dependientes de la frecuencia. Algunas vocalizaciones que son armónicas, poseen una frecuencia basal, que es característica del individuo o de su sexo. Esta es la frecuencia fundamental o F0(cero), de la cual se originan una serie de armónicos o frecuencias que son múltiplos de ésta. Se supone que en el reino animal, un macho que emite una vocalización para llamar la atención de una hembra le entrega, a través de estos parámetros, información valiosa para el éxito reproductivo (vitalidad, tamaño, peso, etc) y que son evaluados por la hembra para seleccionar el individuo más apto. En teoría, como investigadores, conocer la frecuencia fundamental nos podría permitir identificar individuos para hacer catastros poblacionales o generar vocalizaciones artificiales para ser usadas como estímulos en experimentos de tipo etológicos. Como dato freak, el espectrograma de las voces de los secuestradores y asesinos de Aldo Moro, un primer ministro italiano, muerto por las Brigadas Rojas, se utilizó para identificarlos y fue considerado como evidencia central en el juicio que se les siguió.

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