Tras la mística glándula pineal

18 de noviembre de 2016

La glándula pineal ha sido objeto de fascinación desde tiempos antiguos. Desde su descubrimiento, su historia ha estado plagada de una mezcla de ciencia y misticismo, siendo considerada en un comienzo el tercer ojo, el asiento del alma o una puerta que regula el flujo de energías y espíritus. A medida que la ciencia se fue desarrollando, los hallazgos respecto a su estructura y función dejaron obsoletas las explicaciones místicas de su existencia. Sin embargo, a pesar de los grandes avances que se han realizado en el conocimiento de la glándula pineal, permanece en el colectivo la idea de una relación con el alma y las energías, alimentada por los charlatanes quienes sacan provecho de su historia.

¿De dónde proviene todo este misticismo en torno a la glándula pineal? Regresemos en el tiempo para rastrear su origen.

El fluir de los espíritus

La glándula pineal, también llamada epífisis, es una estructura única ubicada en lo que podríamos llamar el centro del cerebro. Como toda glándula endocrina, su función es liberar a la sangre una hormona llamada melatonina, cuyas funciones principales se relacionan con los ritmos circadianos.

Los 3 ventrículos cerebrales

Los 3 ventrículos cerebrales

La existencia de la glándula pineal se conoce desde hace más de 2000 años, pero el descubrimiento de su función llevó siglos de especulaciones médicas y filosóficas, hasta el desarrollo de la ciencia. Desde la Antigüedad hasta el Renacimiento, la teoría más aceptada acerca del cerebro, que se basaba poco en la evidencia, lo describía como un órgano que contenía en su interior 3 ventrículos (cavidades) conectados entre sí, llenos de una sustancia gaseosa derivada del aire, a la cual llamaron pneuma (espíritus). Este pneuma ingresaba por los pulmones, fluía hacia el corazón, y la sangre lo llevaba a los ventrículos cerebrales, los cuales eran responsables de la imaginación, la razón y la memoria. Se postulaba que la glándula pineal se encontraba suspendida entre dos de los ventrículos y funcionaba como una válvula, regulando el paso de estos espíritus. En el siglo II d.C., Galeno estudió la glándula y le adjudicó una función de soporte vascular, negando que funcionara como una válvula, ya que no se encontraba dentro de los ventrículos ni era móvil como algunos pensadores aseguraban.

Por más de mil años la tesis de Galeno se mantuvo vigente, aunque la idea de la glándula pineal como un regulador del flujo de espíritus nunca desapareció del todo, a pesar de los descubrimientos anatómicos renacentistas del siglo XVI que reconocían a la pineal como una estructura inmóvil ubicada fuera de los ventrículos. En el siglo XVII, René Descartes, filósofo y matemático francés, retomó ideas de la Antigüedad, muchas de ellas consideradas erradas ya en su tiempo, para dar soporte a su hipótesis sobre el dualismo cuerpo-alma. Para Descartes, la glándula pineal era una estructura perfecta para recibir estímulos sensoriales del exterior y para participar en la generación de la imaginación, la memoria y los movimientos del cuerpo, dada su cualidad de estructura única (la gran mayoría de las estructuras de nuestro cuerpo están en pares), ubicada al centro del cerebro y en el interior de los ventrículos, conectada a arterias por donde llegaban los espíritus animales que podían hacerla vibrar y así generar flujo de estos mismos espíritus hacia el cuerpo para generar movimiento.

reflejo-pinealAdemás de esta función integradora, Descartes llamó a la glándula pineal “el asiento del alma racional humana”. Para él, los humanos estábamos formados por un cuerpo y un alma. Mientras el cuerpo era una especie de máquina formada por partes que realizaban diversas funciones, el alma era una sola, omnipresente e indivisible. Sin embargo, a pesar de estar en todas las partes del cuerpo por igual, el alma ejercía su efecto solamente sobre la glándula pineal. De esta manera, tanto el alma como los espíritus animales provenientes de los sentidos, eran capaces de hacer que la glándula pineal se moviera, generando flujos de espíritus que viajaban por los nervios hasta los músculos produciendo nuestros movimientos.

El tercer ojo

Desde el siglo XIX y gracias a los avances científicos, la teoría del rol de la glándula pineal de Descartes perdió todo sustento y pasó a la historia. Se definió la estructura de los ventrículos cerebrales y la ubicación de la glándula pineal, la cual por cierto, no flota en ellos. Se descartó la existencia de los espíritus animales cuando Luigi Galvani comprobó que era electricidad la que fluía a través de los nervios. Y finalmente, se determinó que la pineal es una glándula endocrina al observar las células que la componen, al aislar la hormona que produce (melatonina) y comprobar que tumores o lesiones de la glándula llevan a problemas hormonales, muchos relacionados con la reproducción.

Pero se nos queda algo en el tintero, otra creencia que perdura hasta nuestros tiempos: la relación entre la glándula pineal y el llamado tercer ojo.

La existencia de un tercer ojo proviene de la mitología hindú, según la cual el dios Shiva poseía en la frente esta estructura que le permitía ver más allá de lo evidente. Para el resto de los mortales, este tercer ojo también estaría presente y el esoterismo promete algunas técnicas para abrirlo y conectarnos con nuestra espiritualidad. Y es aquí donde aparece nuevamente como protagonista la glándula pineal.

¿Tiene algún asidero esta relación entre ver a través de un tercer ojo y la glándula pineal? La respuesta es no, pero con algunos matices.

3-ojo

La glándula pineal es una estructura presente en los vertebrados que se encuentra en las profundidades del cerebro, donde reina la oscuridad, por lo que no puede funcionar como un ojo. Sin embargo, su función se relaciona con la luz, ya que está conectada (directa o indirectamente) a órganos que funcionan como fotorreceptores. Por ejemplo, en los mamíferos, los ojos llevan información de la luminosidad hacia el reloj circadiano (el núcleo supraquiasmático), indicándole si es de día o de noche. Éste, a su vez, está conectado con la glándula pineal, controlando de manera circadiana su función endocrina. En otras palabras, la liberación de melatonina desde la pineal aumenta durante la noche y disminuye en el día en respuesta a las señales que provienen del reloj y a su vez del ojo.  De esta forma, aunque el funcionamiento de nuestra glándula pineal se relaciona con la luz, no podríamos llamarla en sí un tercer ojo.

Anecdóticamente, en otros vertebrados como anfibios y reptiles hay, además de los ojos, otros órganos fotorreceptores conectados con la pineal. En los anuros (ranas y sapos) existe una estructura llamada órgano frontal ubicada entre los ojos, la cual es capaz de captar la luz. En algunos reptiles, como los lagartos y los tuátaras, podemos encontrar también el ojo parietal, el cual está formado por una córnea, un lente y una retina, tal como un ojo, pero más simple. Ambas estructuras tienen funciones de orientación respecto a la luz y regulación de ritmos circadianos, pero no es posible para estos animales ver con ellas.

La ciencia detrás del mito

La historia del estudio de la glándula pineal, mezclada con mitos y charlatanería, aporta bastante material para crear historias fantásticas respecto a esta estructura. Sin embargo, con el tiempo, los avances científicos en campos como la anatomía, histología y fisiología se han encargado de confirmar y refutar teorías a medida que se acumula evidencia y el conocimiento humano progresa. Una concepción filosófica de hace 200 años acerca de la función de la glándula pineal ya no tiene asidero en la actualidad: los ventrículos cerebrales no están llenos de aire sino de líquido cefalorraquídeo, la pineal no es una válvula y los espíritus animales no existen. Pero, ¿qué hay del alma?

Glándula pineal con calcificación (http://ispub.com/IJHA/2/1/1457)

Aquí el tema se sale del campo de acción de la ciencia. Lo que podemos hacer desde este lado es hipotetizar y preguntarnos, por ejemplo: si la glándula pineal es la sede del alma, ¿qué ocurriría con una persona que pierde su glándula?

Los tumores epifisiarios son raros, pero ocurren, y en algunos casos el tratamiento consiste en la extracción de la glándula pineal (pinealectomía). En esos casos, como también cuando los tumores están presentes, el cuerpo de esas personas sufre alteraciones que están relacionadas con la función de la pineal y la melatonina, principalmente trastornos en los ritmos circadianos. Por otro lado, es normal que con los años la glándula pineal genere cierto grado de calcificación, la cual depende de la persona, de la edad y también de algunas afecciones. El grado de calcificación de la pineal se relaciona con el área de la glándula que produce melatonina, es decir, a mayor calcificación, menor secreción de melatonina, por lo que podríamos decir que una glándula más calcificada disminuye su función. Las consecuencias de esto no son del todo claras, pero por ejemplo, existe una correlación entre calcificación y Alzheimer, en la cual los pacientes con esta enfermedad tienen un mayor grado de calcificación de la glándula que personas sin la enfermedad. ¿Causa o consecuencia? aún es un misterio.

Independiente de las creencias espirituales que cada uno posea, no existe ninguna evidencia que muestre que se pierda algo como el alma o que se bloquee el flujo de energías cuando la glándula pineal tiene alguna alteración, disminución o pérdida de su función. Mucho menos existen pruebas que validen alguna terapia espiritual que revierta esta situación, “activando” la glándula o “detoxificándola”, como prometen hacer. Abrazar ideas refutadas hace siglos sólo por su atractivo fantástico no tiene mucho sentido, excepto para charlatanes que intentan utilizar de mala forma las necesidades de las personas y tergiversar la evidencia científica para ganar dinero a costa de engaños.


Javiera Castro Faúndez
Dra. en Ciencias Biomédicas


Referencias y links de interés:

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