¿Qué conocemos sobre el fenómeno “El Niño Godzilla”?

27 de septiembre de 2015

¿Cómo una fase “El Niño” pudo ganarse el apellido del célebre personaje caricaturesco del cinema japonés que se caracteriza por ser dantesco y monstruoso?

“El Niño”, así tal como se le conoce popularmente, es un fenómeno natural generado por la combinación de factores océano-atmosféricos, el cual se origina en el océano Pacífico ecuatorial central y trasmite una serie de consecuencias que, dependiendo de su intensidad, pueden alcanzar gran parte del sistema oceánico global. Este fenómeno fue identificado en principio por pescadores artesanales de Perú quienes se percataron de la aparición de corrientes oceánicas más cálidas de lo común. Ellos mismos le dieron tal nombre, haciendo alusión a la época de su aparición (cercana a Navidad). Su nombre más técnico es “El Niño – Oscilación del Sur” (ENOS), el cual representa una combinación entre fuertes anomalías de temperatura superficial del mar (TSM), diferencias en el nivel medio del mar (NMM) y en las presiones atmosféricas relacionadas con la Oscilación del Sur; todo esto acompañado por la variación en los vientos que se desplazan sobre el océano ecuatorial (i.e., vientos alisios).

El ENOS tiene dos fases (Figura 1): su fase cálida, conocida como “El Niño”, que se caracteriza por un aumento de la TSM en el lado este del Pacífico y una disminución en los vientos alisios, lo que genera fuertes precipitaciones y cambios climáticos/ambientales en los países ribereños del Pacífico suroriental, entre otros. Por otro lado, existe la fase fría conocida como “La Niña”, que se caracteriza por presentar condiciones contrarias al antes mencionado, es decir, un aumento de los vientos alisios, una disminución de la temperatura superficial del mar del lado este del Pacífico y períodos de sequía. Cabe mencionar que las consecuencias varían dependiendo de dónde nos encontremos geográficamente y de la estación climática que se esté desarrollando en el lugar. En este artículo siempre nos centraremos en Chile (Pacífico suroriental).

Figura 1. Anomalía de la TSM en el Pacífico ecuatorial, diferencia fase cálida y fría del ENOS. (Extraído de NOAA)

Figura 1. Anomalía de la TSM en el Pacífico ecuatorial, diferencia fase cálida y fría del ENOS. (Extraído de NOAA)

Durante las últimas décadas, este fenómeno ha estado bajo constante estudio. Si bien se ha avanzado bastante en el conocimiento del fenómeno climático, aún no están del todo claros los mecanismos que gatillan el proceso para generar una fase cálida o fría, ni tampoco existe evidencia concreta de los ciclos temporales definidos para la ocurrencia del fenómeno ENOS. Actualmente se acepta que tiene una variabilidad interanual, es decir que puede ocurrir cada 3 a 5 años aproximadamente, pero aún no se ha logrado pronosticar con más de 6 meses de anticipación. De hecho, características como magnitud, frecuencia, duración y velocidad de desarrollo han variado en cada ocurrencia de este fenómeno a lo largo de la historia.

Para poder cuantificar o medir la intensidad del ENOS existe el Índice Oceánico del Niño (ONI, por sus siglas en inglés). Este índice se estima con el promedio de tres meses consecutivos de la anomalía de la TSM medida por sensores satelitales (e.g., ERSST v.3) en la región Niño 3.4 (Figura 2). Para determinar qué fase del evento se desarrollará, se considera un umbral de anomalías ±0,5 °C por un mínimo de 5 meses consecutivos. Así, a los períodos con anomalías positivas, los conocemos como “El Niño” y períodos fríos con anomalías negativas, como “La Niña”.

Figura 2. Región 3.4 El Niño (5°N-5°S y 120-170°W).

Figura 2. Región 3.4 El Niño (5°N-5°S y 120-170°W).

La comunidad científica a nivel internacional ha prestado especial atención al fenómeno que se ha estado desarrollando desde finales de 2014, cuando el índice ONI comenzó a ascender mostrando clara evidencia de que la TSM en la zona ecuatorial estaba aumentando. Así fue como, aproximadamente entre marzo y abril de este año, se confirmó la presencia de la fase cálida del ENSO con una anomalía positiva de +0,5°C y una tendencia a seguir aumentando. Actualmente (finales de Septiembre 2015) tenemos una anomalía positiva de +1,2°C.

De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos de América (NOAA, por sus siglas en inglés), todos los modelos predicen, con un 90% de probabilidad, que “El Niño” continuaría hasta el verano del 2015-2016, y un 85% de probabilidad que continuaría hasta otoño del 2016, alcanzando valores ONI con anomalías positivas sobre +2,5°C (Figura 3). Sumado a lo anterior, el centro de investigación Peruano que trabaja en el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) estimó con un 55% de probabilidad que este evento podría alcanzar una magnitud con clasificación fuerte a extraordinario, lo que nos estaría planteando que se podría generar una muy fuerte fase cálida, mayor que “El Niño” de 1997-1998, considerado como uno de los más potentes registrados hasta la fecha. Con todos estos antecedentes recolectados, William Patzert, oceanógrafo de la NASA, en una entrevista con la BBC, ha denominado a este evento como “El Niño Godzilla” haciendo referencia a su analogía con el personaje caricaturesco del cine japonés “Godzilla”.

Figura 3. Índice ONI desde 1970; en rojo anomalías TSM positivas, en azul anomalías TSM negativas y en naranjo las proyecciones o pronósticos modelados por la NOAA.

Figura 3. Índice ONI desde 1970; en rojo anomalías TSM positivas, en azul anomalías TSM negativas y en naranjo las proyecciones o pronósticos modelados por la NOAA.

Sin embargo, la sequía que mantenemos hace más de 5 años en Chile no va poder ser remediada por la tan esperada lluvia como consecuencia de “El Niño Godzilla”, debido a que la intensidad y desarrollo de “El Niño” se ha presentado con un desfase en relación a nuestras estaciones climáticas y por ello la temporada de lluvias (junio, julio y agosto) ha sido bastante normal en comparación con años anteriores. Sumado a esto, el máximo valor de la anomalía positiva se presentará en nuestra temporada seca (período estival o de verano), por lo que no se espera una mayor cantidad de lluvia o una precipitación anormal en nuestra zona.

Sin embargo, si las predicciones son correctas, un verano con fase cálida ENOS significaría contar con la presencia de eventos como “olas de calor” y un aumento en las temperaturas atmosféricas hasta de 2°C, y con ello el subsecuente aumento en la TSM. Lo anterior podría traer importantes consecuencias ecológicas, comerciales y sociales en nuestro país, afectando a sectores productivos que involucran a la población chilena, como la pesca y agricultura. También podrían verificarse eventos poco comunes, como por ejemplo el acercamiento de especies de aguas cálidas que habitualmente no se encuentran en la zona costera (e.g., medusas como la fragata portuguesa o tiburones de aguas cálidas, entre otros).

Finalmente, recomendamos no alarmarse por este famoso evento, ya que como mencionamos anteriormente, no significará alteraciones bruscas en nuestro territorio. Más bien proponemos estar al tanto de su evolución y desarrollo.


EPUMIC (Estudiantes Por Un Mundo Informado Científicamente)