Columnas más populares

La zapatilla de cristal

18 de Diciembre de 2016

1Hoy quiero recomendarles una historia que muestra la compleja realidad de vivir con desórdenes cognitivos. Una historia que muestra lo difícil que puede ser desenvolverse en el mundo cuando tu cerebro no funciona como el de los demás, lo complicado que puede ser vivir sin habilidades que el resto de nosotros da por sentadas. Más aún, esta obra no exagera, no cae en melodramas, y nos presenta al afectado como un individuo exitoso, capaz de sobrellevar su condición y vivir una vida plena. Este relato ha sido expresado de múltiples formas. Su versión más conocida no es otra que la Cenicienta (1950) de los estudios Disney y nuestro afectado es el Príncipe Encantador. Esta revelación quizás no tiene mucho sentido, pero les pido que me tengan una pizca de fe y de paciencia, pues realmente creo que en esta historia hay un caso interesante que ilustra de buena forma una peculiar alteración en el funcionamiento cerebral.

Por Dr. Sergio Vicencio Jiménez, Dr. en Ciencias Biomédicas.


Tras la mística glándula pineal

18 de Noviembre de 2016

0f355-shiva_by_ram751La glándula pineal ha sido objeto de fascinación desde tiempos antiguos. Desde su descubrimiento, su historia ha estado plagada de una mezcla de ciencia y misticismo, siendo considerada en un comienzo el tercer ojo, el asiento del alma o la puerta que regula el flujo de energías y espíritus. A medida que la ciencia se fue desarrollando, los hallazgos respecto a su estructura y función dejaron obsoletas las explicaciones místicas de su existencia. Sin embargo, a pesar de los grandes avances que se han realizado en el conocimiento de la glándula pineal, permanece en el colectivo la idea de una relación con el alma y las energías, alimentada por los charlatanes quienes sacan provecho de su historia.

¿De dónde proviene todo este misticismo en torno a la glándula pineal? Regresemos en el tiempo para rastrear su origen.

Por Dra. Javiera Castro Faúndez, Dra. en Ciencias Biomédicas.


Agua oxigenada: ¿Una gran aliada?

29 de agosto de 2014

agua oxigenadaHace unos días leí un artículo en un diario online acerca de las bondades del peróxido de hidrógeno, más conocido como agua oxigenada. El artículo comenzaba de la siguiente manera: “En nuestro contexto depurativo, el agua oxigenada tiene la virtud de ser un práctico bactericida (sí, lo es), un eficaz recurso desparasitante y sobre todo, un eficiente aportante de oxígeno (¿?). Dado que el Peróxido de hidrógeno es simplemente agua con un átomo extra de oxígeno (¿simplemente?), al ingresar al organismo libera dicho átomo (¿al ingresar? no hablará de beber agua oxigenada, ¿o sí?) y eleva la concentración de oxígeno, lo cual acredita sus propiedades germicidas, viricidas, antisépticas, desinfectantes y desodorizantes.” Investigando un poco más, descubrí que esta no es cosa nueva, sino una práctica de las llamadas terapias alternativas que recibe el nombre de “Oxigenación”, cuyo principio es aumentar la cantidad de oxígeno al interior del cuerpo mediante la ingestión de peróxido de hidrógeno…

Por Dra.(c) Javiera Castro, Universidad de Chile

 

 


 

Un invierno con horario de verano

28 de enero de 2015

white_rabbit_with_watch_1Hoy apareció en la prensa la noticia que el horario de invierno en Chile ya no va más. Esto quiere decir que en marzo ya no debemos atrasar los relojes una hora. Por supuesto, esto evitará las típicas confusiones de si las manecillas se mueven al 11 o al 1, ya no llegaremos el lunes al trabajo una hora antes porque se nos olvidó cambiar el reloj y ya no habrá una hora extra de carrete ese sábado (lo lamento). Pero además de estos pequeños inconvenientes, existen otros asuntos que considerar acerca de este cambio de horario, como por ejemplo lo que le ocurre a nuestro cuerpo si cambiamos o no la hora. Vamos por partes. Seguramente muchos de ustedes han visto escrito UTC -04:00 cuando se refiere a la hora de Chile.


Por Dra.(c) Javiera Castro, Universidad de Chile

 


 

Nuevas especies chilenas de chinches

21 de septiembre de 2014

Chinche campoEl laboratorio de entomología sistemática de North Dakota State University se especializa en investigación acerca de Heteroptera, más conocidos como chinches. En este lugar dos chilenos, Eduardo I. Faúndez, estudiante de doctorado en entomología, y Máriom A. Carvajal, estudiante de pregrado en microbiología, encontramos cabida para desarrollar una serie de proyectos tanto a nivel global, como nacional. El trabajo del laboratorio, si bien es cierto apunta a la sistemática global de estos insectos, también como una línea paralela decidimos trabajar en un proyecto que apunte exclusivamente a mejorar el conocimiento de los chinches chilenos. La fauna heteropterológica chilena es muy singular, pero poco estudiada…

Por Dr(c) Eduardo Faúndez, North Dakota State University


Ciencias y Humanidades: La raíz común

16 de septiembre de 2014

Peter_Paul_Rubens_118Como todos, cuando era estudiante, tuve que elegir entre convertirme en “humanista” o “científico”. Entre ambos electivos no existía competencia alguna. La verdadera competencia estaba al interior del curso científico. Por un lado, estaban los “matemáticos”; por el otro los “biólogos”. Los primeros se mostraban hábiles en el manejo de la física, la química y las matemáticas, mientras los segundos en el estudio de la biología. Por lo mismo, el primer grupo se proyectaba profesionalmente en las ingenierías, cuando los segundos se esforzaban por llegar a ser médicos o algo por el estilo. Competían por todo, por las notas y por la inteligencia, así como por el aprecio de los profesores que confiaban en que sus alumnos dejarían al colegio muy bien ubicado en el ranking de la PSU (o de la PAA, como era en mis tiempos). En una situación muy distinta, alejados de toda competencia, estábamos los humanistas. Los más aplicados tenían su propia versión de carrera “correcta”. Querían estudiar historia, pero sabían que terminarían estudiando derecho. Los demás garrapateábamos opciones en nuestros cuadernos, especulando respecto de la conveniencia de ser periodistas, literatos o historiadores. Otros intentaban optar por las ciencias sociales, proyectándose como antropólogos y sociólogos (la mayoría de ellos se arrepintió de no elegir el matemático, cuando tuvieron que tomar su primer ramo de cálculo)...

Por Francisco Belmar Orrego, Magister(c) en Historia


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