Ammonites

14 de marzo de 2013

Ammonite

El fósil de la fotografía corresponde a la concha espiral de un Ammonite. Estos fósiles abundantes en estratos mesozoicos son importantes ya que permiten realizar reconstrucciones ambientales y resolver la cronoestratigrafía de las capas portadoras. Esto debido a que los ammonites (por su abundancia y paleobiogeografía) han sido fuertemente utilizados como fósiles guía.

Un fósil guía es aquel que, reuniendo las características de, primero, ser fácilmente identificable; segundo, tener un amplio rango geográfico; y tercero, estar presente en un espacio acotado de tiempo, nos permite inferir la edad de la roca sedimentaria en la que es encontrado. Generalmente, esto se logra ya que el fósil ha sido hallado previamente entre unidades de edades absolutas conocidas, permitiendo otorgar una edad relativa a rocas que no pueden ser sometidas a métodos absolutos de datación, por ejemplo, métodos radiométricos que se basan en el decaimiento radioactivo de un isótopo de vida media conocida. Además, las características de los ammonites han permitido (junto con la evidencia conjunta petrográfica y de otros fósiles) inferir ambientes principalmente relativos a la profundidad y temperatura de los niveles marinos en los que son encontrados.

Siendo uno de los fósiles más comúnmente conocidos, los ammonites corresponden a Cefalópodos, es decir, el grupo de los moluscos que agrupa a calamares, pulpos y jibias entre otros. Estos animales normalmente son reconocidos por la ausencia de una concha, al contrario de la mayoría de los moluscos. Sin embargo, en los ammonites tienen la evidencia de su pasado con concha. Aún cuando la popular concha espiral de la fotografía es la más reconocida, múltiples ammonites son conocidos por las denominadas formas heteromorfas.

Los ammonites fueron exageradamente abundantes en los mares del Mesozoico (=vida media), mismo período en que en tierra eran abundantes los dinosaurios. El de la fotografía fue hallado en la Isla James Ross en Antártica, en unidades pertenecientes a la Formación Santa Marta en la bahía homónima. Esta formación geológica tiene una antigüedad aproximada de 80 millones de años. El fósil fue hallado en febrero de 2012 por el equipo del Proyecto Anillo de Ciencia Antártica ACT-105 dirigido por la Dra. Teresa Torres (U. de Chile).

Roberto Yury Yáñez
Estudiante de Magíster en Ciencias Biológicas
Laboratorio de Zoología de Vertebrados
Universidad de Chile

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